miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cómo hacer minería, por el mendocino detrás del trader más grande de Perú









Ricardo Trovarelli fue contador general de la Capital y durante su gestión se construyó el edificio que hoy ocupa el Municipio. Se fue a Perú, fundó una empresa en los 80 que luego fue comprada por Trafigura, actualmente el segundo mayor comercializador de minerales del mundo, con una facturación anual de U$S100.000 millones. En esta videoentrevista cuenta por qué debe hacerse minería, su efecto sobre el desarrollo y cuáles son los límites. Una voz de peso para un debate abierto en Mendoza.
En un país tradicionalmente minero como Perú, un actor clave y referente dentro del sector es de Mendoza. De visita en la provincia, Ricardo Trovarelli habló con MDZ. El mendocino detrás del trader (comercializador) de minerales más grande de Perú, Cormin, propiedad de Trafigura, el segundo mayor  comercializador de minerales del mundo y tercero de petróleo (factura al año unos U$S100.000 millones), y operador de dos minas en el vecino país habla en esta videoentrevista sobre por qué el país no debe desaprovechar su riqueza minera. Analiza la potencialidad del sector y su efecto multiplicador sobre otros sectores de la economía, la industrialización y el desarrollo, al tiempo que marca las pautas de cómo deben realizarse las explotaciones, los límites que deben respetarse, la protección del agua y cómo debe ser la relación con la comunidad y el rol del Estado para que haya inversiones y control ambiental.
Con el tono firme que da la experiencia y alusiones constantes a que son recetas posibles porque las llevan a cabo, como la reutilización del 80% del agua que se usa en las minas (sus dos empresas lo hacen) o el trabajo que hace con las comunidades vecinas a los proyectos que desarrolla, Ricardo Trovarelli, presidente y gerente general de Cormin, una empresa que nació en Perú en 1982 y ya tiene filiales en Bolivia, México, Chile, Brasil y Colombia, explica por qué Argentina y Mendoza no deben desperdiciar su riqueza minera. 
Para el mendocino responsable, por ejemplo, de la primera inversión privada en minería en terreno  que fuera controlado años atrás por Sendero Luminoso en Ayacucho (en 2005 puso en marcha la mina Catalina Huanca de zinc, plomo, plata y cobre, que hoy produce 1.600 toneladas diarias de minerales y está preparando su expansión a 2.500 toneladas), es inexplicable por qué el país se niega a explotar sus riquezas mineras como tampoco nunca buscó desarrollar la industria pesquera pese al potencial que tiene su mar . “Por qué sólo debe ser soja y granos, cuando la minería puede llegar a zonas escasamente pobladas, alejadas de los centros de consumo,  desarrollar infraestructura y generar puestos de trabajo”, se pregunta.

Otro de los prejuicios con los que carga la minería, explica Trovarelli, es que genera poco empleo y escaso valor agregado; cuando en realidad esta actividad es intensiva en capital (demanda fuertes inversiones), promueve el desarrollo tecnológico y requiere personal altamente calificado. Y si bien no crea comparativamente  muchos empleos directos, sí es un fuerte generador de puestos de trabajo indirectos, ya que promueve el desarrollo derivado en servicios y en industrias complementarias como la metalmecánica. Y lo que es importante también, es un sector que genera divisas para el país, por el lado de las exportaciones y es un gran contribuyente de impuestos.

Pero como toda actividad, la minería debe tener límites. En ese sentido, Ricardo Trovarelli es categórico al señalar que la minería nunca debe afectar la cabecera de los ríos y si interfiere con algún curso de agua este debe ser desviado de modo de garantizar, de ser necesario con la construcción de represas, que las comunidades cercanas al proyecto tengan más agua de la que tenían antes. El Estado debe tener una legislación clara y órganos de control altamente especializados; y las empresas mineras deben desarrollar un activo y paciente trabajo con las comunidades vecinas a los proyectos para explicárselos y ayudarlos en su desarrollo (Ver videos).
Jugador global
 
Ricardo Trovarelli es parte del directorio de la multinacional Trafigura, una empresa que nació en 1993 y a la fecha es el segundo mayor comercializador (Trader) de concentrados de minerales del mundo y el tercer mayor comercializador de petróleo del planeta. Tiene una facturación anual de U$S100.000 millones y su sede central está en Ginebra, Suiza. La sede para América Latina para los negocios vinculados al  petróleo de Trafigura está en Buenos Aires.

A Trafigura llega luego de que este trader global compró en 1993 Cormin, la empresa que, junto a otros tres socios, Ricardo Trovarelli creó en 1982 y de la que todavía es presidente y gerente general. Cormin es una empresa dedicada a la comercialización de minerales. Al momento de su venta, en 1993, Cormin vendía unas 65.000 toneladas secas de minerales por unos U$S30 millones al año y tenía un depósito de 7.000 m2 para exportar. 17 años después, en 2010, la misma empresa ya supera los U$S2.000 millones de facturación anual por la venta de 1,2 millones de toneladas de minerales. Se convirtió en el mayor comercializador de minerales de Perú con un depósito de 200.000 m2, el más grande en su tipo en todo el Oeste del continente, desde Canadá a Punta Arenas en Chile.

Como trader, Cormin se especializa en atender a las pymes mineras de Perú, y ya tiene oficinas comerciales en Bolivia (la abrió en 1994), México (1997), Chile (1999), Brasil (2008) y Colombia (2009).

En paralelo, Cormin se asoció con empresas de China, Europa y operadores de puertos en Perú para formar la empresa “Transportadora Callao” (Ricardo Trovarelli, también es presidente de esta firma) que construirá y operará una cinta hermética transportadora de minerales de casi 4 kilómetros de extensión y un muelle de especializado para  minería, en el  Callao el principal puerto peruano,  que demandará una inversión total de U$S130 millones en el vecino país. Desembolso que se sumará a una inversión complementaria por U$S70 millones para la  modernización y ampliación de sus  depósitos cercanos al Puerto.

Pero desde Cormin, Ricardo Trovarelli también ha incursionado en la minería en Perú. En 1997 le tocó comprar para Trafigura  la “Compañía minera Condestable”, un proyecto subterráneo de cobre ubicado en el distrito de Mala, provincia de Cañete, a 100 kilómetros de Lima, la capital de Perú, que producía 1.300 toneladas por día y hoy procesa 7.000.

Cormin también controla desde 2005 la mina subterránea de zinc, oro, cobre y plata “Catalina Huanta” en Ayacucho, Perú. Este proyecto, que hoy tiene un nivel de producción de 1.600 toneladas (tn.) día de minerales y planean llevarlo a 2.500 tn, tiene la particularidad de ser la primer inversión privada en su tipo en desembarcar en una zona  que en años anteriores controlaba por Sendero Luminoso.

Ricardo Trovarelli, impulsó además la creación de la Fundación Integración Comunitaria en 2005, entidad que reúne financiamiento y donaciones internacionales y de las empresas de su Grupo en Perú para canalizarlos hacia el desarrollo de programas productivos, salud y asistencia social en las localidades donde están instaladas las minas que controla la empresa y también en  las cercanías del Puerto del Callao. “El trabajo con las comunidades aledañas a los proyectos mineros  tiene que ser constante y muy paciente. Hay que aprender a escuchar y comprender a poblaciones que tienen múltiples carencias”, recomienda Trovarelli, antes de agregar: “al que se opone a la minería yo le preguntaría si puede vivir sin minerales”.

Mendoza natal y experiencia municipal
 
Ricardo Trovarelli nació en Santa Fe y al poco tiempo con su familia se mudó a Mendoza. Luego de vivir en distintos lugares en la provincia, a los cinco años se radicó en San Rafael, donde hizo toda su escuela primaria y secundaria. Entre 1960 y 1964 hizo la carrera de Contador Público Nacional en la UNCuyo y entre 1965 y 1967 cursó además la licenciatura en Economía, cuyo título obtuvo en 1970.
En 1965 entró a trabajar a la Municipalidad de la Capital donde llegó a ser contador general hasta que en 1970 se fue a vivir a Perú. De su paso por la gestión pública en Mendoza recuerda con orgullo que fue durante su gestión que se construyó el edificio que actualmente ocupa la Municipalidad, una obra que se financió con la venta de terrenos que eran de la comuna y que alcanzó para comprar también una flota de 32 camiones Mercedes Benz para el municipio. Su legado en Mendoza.

Fuente: Federico Manrique. Diario MDZ online




No hay comentarios:

Publicar un comentario